Creo que desde la Mesa podemos seguir trabajando para que más mujeres puedan participar en el proceso y garantizar los cuidados infantiles. Estoy segura de que, poco a poco, lo conseguiremos.
Conocí a N-Gen gracias a una beca que obtuve para participar en la Cumbre de Álamos a finales de abril de 2024. Con ocho meses de embarazo, tomé un vuelo de San José del Cabo a Tijuana y, desde allí, otro a Ciudad Obregón, en Sonora. Mi ginecóloga me había advertido que sería el último vuelo largo, así que me dijo que disfrutara del viaje, pero que también me cuidara mucho. Durante la cumbre, sentí que me cuidaban y me atendían desde la fase preparatoria; preguntaron por las restricciones alimentarias o requerimientos para garantizar nuestra estancia. Durante la cumbre, me cuidaron mucho sin ser invasivos, sino muy respetuosos. Me sentía segura. No me quería perder la expedición, así que caminé con mi bebé en el vientre por el desierto. Charlie de la Rosa fue el líder del grupo con el que exploramos la ribera del río. La vegetación y los aguajes del desierto fueron increíbles. La Cumbre y el formato de desconferencia fueron fascinantes. En los pasillos vi un llamado para unirse a la Mesa Directiva de N-Gen. Al volver a casa, me postulé, me entrevistaron cuatro días antes de ser madre y me uní a la Mesa.
Formar parte de la Mesa Directiva de N-Gen ha supuesto un crecimiento personal que he experimentado en paralelo al crecimiento de mi hija. Durante el Retiro de la Mesa del 2025, volví a sentir los cuidados, tanto para mí como para la bebé. Esto es importante para nosotras, las mujeres, cuando estamos maternando. Aunque en la actualidad se habla de acciones afirmativas, son pocos los espacios en los que se garantizan. Las acciones afirmativas son medidas temporales y especiales diseñadas para corregir las desventajas históricas y estructurales de los grupos vulnerables (mujeres, indígenas, personas con discapacidad, personas LGTB+, etc.). Todo ello con el fin de lograr la igualdad real de oportunidades en ámbitos como la política, la educación y el empleo, y garantizar una participación equitativa y efectiva, no discriminatoria. En mi caso, tanto como mujer indígena, como madre y como investigadora, he podido seguir colaborando con N-Gen desde un lugar de gozo y disfrute, ya que los horarios de nuestras reuniones se acuerdan colectivamente y son eficientes en el manejo del tiempo, lo cual se agradece cuando se está maternando.
Durante el Retiro de la Mesa 2025 se facilitaron todas las necesidades para garantizar la lactancia materna y los cuidados de mi bebé, e incluso se proporcionó un espacio cómodo, con buena alimentación y, por supuesto, con área de juegos para las infancias. Reconocer y valorar el trabajo de cuidado infantil no solo consiste en tener espacios para la infancia, sino que también es una estrategia fundamental para empoderar a las madres y construir sociedades más justas, equitativas y prósperas.
Sin duda, las investigadoras con hijos e hijas nos enfrentamos a múltiples retos que combinan las exigencias de una carrera académica de alto rendimiento con las responsabilidades de la maternidad y la crianza, a menudo en un entorno con sesgos de género. Sin embargo, en N-Gen puedo afirmar que ser investigadora y maternar es posible.
Creo que desde la Mesa podemos seguir trabajando para que más mujeres puedan participar en el proceso y garantizar los cuidados infantiles. Estoy segura de que, poco a poco, lo conseguiremos.